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La maldición de la parrilla de Quexo. Lejos quedan los años de gloria regentada por su fundador Paulino.

La parrilla, ahora llamada "El Olivo" recibió la visita de la Guardia Civil en plena cena de Noche Vieja ante el enfado de los comensales por el mal servicio ofrecido.

Publicado el 02/01/2017 El tapin La maldición de la parrilla de Quexo. Lejos quedan los años de gloria regentada por su fundador Paulino.

Los dueños de la parrilla aseguran que están arruinados y destrozados, y que esto les aboca al cierre.

Lejos quedan los años de gloria de la Parrilla de Quexo, cuando regentada por su fundador Paulino, atraía  a un buen número de visitantes que disfrutaban de una buena cocina, una estupenda  atención al público y unas inmejorables vistas desde el propio comedor.  Tras el fallecimiento de Paulino se sucedieron al frente del local nuevos hosteleros  que nunca consiguieron el brillo de antaño, es mas, como si de una maldición se tratara, veían como su negocio iba a menos mientras se sucedían los robos en las instalaciones, disminuía la clientela y las críticas negativas eran casi una constante. Los penúltimos titulares que aguantaron poco más de un año, llegaron a comentar que ya no sabían que hacer para que la gente se acercara simplemente a comprobar cómo trabajaban y poder decidir por ellos mismos, no por referencias de otros.

Recientemente volvió a cambiar de dueños y pasó a llamarse Parilla El Olivo, pero una vez mas la "maldición" actuó y en la pasada Noche Vieja, con 340 comensales dispuestos a celebrar el fin de año, la cena se convirtió en un verdadero desastre por razones totalmente diferentes, según se atienda a la versión de los propietarios, con los que hemos podido hablar telefónicamente,  o a la de la propia clientela que con rapidez y cierto enfado dio su versión en las redes sociales.

El público asistente menciona escasez en la comida, que las uvas no han llegado para todos, en el local hacía frío y además como dicen el tango estaban "a media luz". Una pareja joven nos ha comentado que su cena fue prácticamente "pan". El enfado de los comensales fue tal que se terminó llamando a la Guardia Civil.

Cuando nos hemos puesto  en contacto con los responsables de la Parrilla El Olivo, a fin de dar las dos versiones de los hechos, nos han contado que están destrozados por todo lo sucedido, "ha sido un caos" repetía uno de ellos al borde del llanto. Habían puesto un precio para el menú muy bajo, 35 €, con el fin de atraer clientela y darse a conocer, conscientes de que económicamente no obtendrían ninguna ganancia. Había comida suficiente para todos señalan, aún están en la cocina los platos apilados como muestra de que lo que se sirvió en la cena, y las facturas que justifican la compra de todos los alimentos. Si es cierto que al final las uvas no llegaron y en torno a unas 100 personas se quedaron sin ellas, también lo es que el horno se estropeó y eso pudo causar que la paletilla de cordero se sirviera un poco fría, también que como el local es muy amplio la calefacción no caldeó lo suficiente el ambiente pese a estar al máximo.  

Quieren pedir disculpas públicamente, también mostrar su agradecimiento a las personas que sí pagaron el menú y dejar claro que en ningún momento se ausentaron de las instalaciones con el fin de no dar la cara "ante el caos tan grande que se formó me dio un ataque de ansiedad" señala la mujer y por eso durante un rato no les prestamos la atención suficiente. Esto nos está desbordando, estamos destrozados, arruinados y abocados al cierre.

Atendiendo en definitiva a una u otra versión de los hechos,  lo cierto es que en la Parilla de Quexo la Noche Vieja terminó mal, muy mal, que todos están disgustados y que la maldición sigue actuando.