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Pablo Gutierrez Piñera, párroco en Las Regueras y Capellan del HUCA.

El sacerdocio no es fácil en los tiempos que corren, vivimos una época de menos cercanía a la Iglesia..., la Iglesia no está de moda, pero debemos de saber realizar nuestra labor y siempre estar con quien lo necesita.

Publicado el 21/04/2016 El tapin Pablo Gutierrez Piñera, párroco en Las Regueras y Capellan del HUCA.

Pablo Gutiérrez Piñera es, desde octubre de 2013,  párroco en Las Regueras. Tiene a su cargo  seis de las siete parroquias del concejo: Valsera, Santullano, Trasmonte, Soto, Valduno y Biedes, solo queda al margen la de San Pedro Nora.

Nacido en Gijón, es el segundo de cinco hermanos, nunca estudió en colegios religiosos. Terminó el bachiller y le tocó emigrar junto a su familia a la República de Panamá, donde vivieron ocho años. Los primeros meses los pasaron en la ciudad de Panamá para después asentarse definitivamente en La Chorrera donde regentaron una librería.

Lo suyo fue una vocación tardía, así lo califica él, aludiendo a su entrada en el Seminario de Oviedo ya en la treintena, después de hacer un curso de acceso a la Universidad. Allí, comenta entre risas, era un poco como el abuelo, el mayor de todos.  Se ordenó en el año 2000, y curiosamente hoy está dentro del grupo de sacerdotes más jóvenes que ejercen, puesto que la media tiene más edad que él.

Siendo niño ya tenía el gusanillo de consagrar su vida al sacerdocio, pero no se lo había propuesto en serio.

Le preguntamos por la reacción de su familia ante su decisión, señala que cuando entró en el Seminario su padre ya había fallecido, su madre es una mujer muy religiosa y no hizo objeciones, y sus hermanos, aunque no lo son tanto, respetaron como es lógico su deseo.

Su primer destino como cura fue en el occidente asturiano, comenzó estando al frente de 8 parroquias y terminó ocupándose de 13. Recuerda especialmente su paso por las parroquias tinetenses de San Salvador de Naraval  o  la de San Juan de Navelgas. La mayor dificultad que encontró a la hora de desarrollar su labor en esta zona, radicaba en el buen número de kilómetros que tenía que recorrer al tratarse de parroquias muy dispersas. Allí había muchas capillas, como la de la Virgen de las Angustias en Naraval, por semana las misas se hacían en ellas. En esta parroquia celebró, no recuerda con exactitud, 11 ó 12 bodas vaqueiras en el alto de Aristébano, entre los concejos de Tineo y Valdés.  

Entre actos de culto y labor humanitaria pasó el tiempo hasta que, en octubre de 2013, tomó posesión de un nuevo destino al frente de seis parroquias en Las Regueras y como capellán del HUCA.

En el concejo reguerano todo está más cerca, no hay tanta distancia por medio y esto facilita la celebración de las misas los sábados y domingos. Por semana no tiene tanta actividad como en su anterior puesto. Señala que el municipio está muy bien ubicado, a unos minutos de las grandes ciudades y en un entorno privilegiado. Se sorprende y casi se molesta al comprobar que aún somos una tierra algo desconocida. "Es que hay quien cree que algunos de nuestros pueblos pertenecen a Oviedo o a Llanera. Tenemos muy buenos restaurantes y esta zona es preciosa. Además hay un movimiento asociativo muy importante y esto es muy positivo tanto para las gentes como para la cultura".

Llega la pregunta difícil, pero sin trampa ¿se encuentra más cómodo aquí o en el occidente?

La respuesta era la esperada y muy diplomática, en ambos lugares encontró gente muy buena, la experiencia fue fabulosa allí y aquí también lo está siendo. Trata a todos por igual e intenta adaptarse, "aterrizar", en su nuevo destino pastoral.

Pablo es una persona afable y cercana en el trato, se ha ganado a sus nuevos parroquianos y los anteriores guardan un buen recuerdo de él. Da fe el hecho de haber sido nombrado en el 2014 Vaqueiro de Honor (curiosamente compartió título con un reguerano, el científico de San Pedro de Nora  Amador Menéndez). Después de celebrar tantas bodas vaqueiras se le hizo, en el mismo escenario, un merecido reconocimiento y quedará vinculado para siempre a aquel lugar y a aquellas gentes.

Como capellán del HUCA, tarea que comparte con otros 5 sacerdotes, resalta todo lo que recibe espiritualmente de los internados.  "El enfermo te entrega todo, es una gran riqueza, te dan lo que tienen y aportan mucho más de lo que yo les doy. Su situación es delicada, demandan a un cura y a un amigo que les escuche".

Acude al hospital los lunes y martes, y hace allí una noche, luego los domingos por la tarde y cada mes y medio aproximadamente la noche del domingo también. Este trabajo es un poco cansado físicamente pero es mas duro para el alma, hay historias muy intensas... el alta de un paciente es una alegría pero otra veces el trago es complicado.

Pablo, de no ser cura, hubiera sido médico o enfermero, siempre algo que suponga ayudar o tratar muy de cerca a las personas, abogado también hubiera estado bien.

El sacerdocio no es fácil en los tiempos que corren, vivimos una época de menos cercanía a la Iglesia..., la Iglesia no está de moda, pero debemos de saber realizar nuestra labor y siempre estar con quien lo necesita.

Del momento actual que vivimos le preocupan el paro y la situación de los refugiados. El paro es una injusticia, trabajar es un derecho fundamental y sabe que quien está desempleado tiene un gran sufrimiento, lo vive de cerca en familiares y conocidos.

El tema de los refugiados es un verdadero drama. El fue emigrante y sabe lo que es marchar del país propio para abrirse camino en otro lugar, si esto es difícil la amargura de quien se ve obligado a huir, dejándolo todo por guerras y persecuciones es casi inimaginable. Se debería hacer todo lo posible para que la ayuda fuera más efectiva, pero reconoce que nos enfrentamos a una situación complicada. Dice sentirse pequeño ante un problema de tal magnitud y  agradece que haya gente dispuesta a ayudar, varias ONG, etc.

Como es Lunes Santo nos habla de cómo prepara la Semana Santa, lo considera el mejor momento para la Iglesia, se vive intensamente y se celebra la Resurrección del Señor con alegría, es lo más importante para la fe. El Jueves Santo se celebrará en 3 de sus seis parroquias, las otras 3 tendrán oficios el Viernes y el Sábado se unificara la celebración de la Vigilia Pascual en Biedes.