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Regueranos del Año :La trashumancia del siglo XXI en Las Regueras: de Quexu al parque natural de Somiedo

Lucía Velasco una joven ganadera que sigue los pasos de los antepasados de su marido "Los Lorences de Casa Polo"

Publicado el 18/09/2017 El tapin Regueranos del Año :La trashumancia del siglo XXI en Las Regueras: de Quexu al parque natural de Somiedo

A comienzos del mes de mayo Lucía Velasco (de la Ganadería Álvarez y Velasco) inició la alzada de Quexu a Somiedo, cumpliendo así la tradición de la familia de su marido Jorge, los Lorences de Casa Polo, que siempre han tenido su braña de verano en Perlunes.  Le consta que al menos los tatarabuelos ya eran vaqueros, pero está segura de que esto viene de mas atrás. "Mucho mas de un siglo de trashumancia y quiero mantener la costumbre, no es solo una forma de cuidar bien al ganado, es una forma de vida, una cultura. "

De la ganadería se ocupaba inicialmente Jorge, pero al comenzar a trabajar por cuenta ajena, Lucía tomó las riendas de la explotación, con la ayuda de su padre y del marido en los ratos libres se hace cargo de unas 85 vacas de la raza Asturiana de los Valles. No le costó amoldarse a la tradición vaquera, sus abuelos en Tineo llevaban el ganado de la braña de Bustellan a la de Relloso y su apellido, Velasco, delata sin duda alguna sus propios orígenes.

Los Álvarez y Velasco demuestran que la trashumancia no es solo cosa del pasado, simplemente hay que adaptarla al tiempo que toca vivir, ellos son un claro ejemplo de la modernización de esta forma de pastoreo estacional.

No hace tantos años, en los comienzos de los 60 los de Casa Polo cogían todos los enseres y a sus animales, incluidos el gato, dispuestos a caminar durante 3 días hasta llegar a la casa de Perlunes, su estancia de verano. En el viaje aguantaban las inclemencias del tiempo sol, lluvia, incluso nieve y se abrían paso por caminos y sendas de difícil tránsito, esas vías pecuarias que hoy se intentan poner en valor a través, entre otros, de "la ruta a Torrestío" que los Ayuntamientos de Las Regueras y San Emiliano (León) junto con la asociación RUVAT organizan para este mes de mayo por cuarto año consecutivo.

Hoy, en pleno siglo XXI las cosas han cambiado y Lucía nos cuenta como es su aventura, mucho mas cómoda y con menos riesgos. 2 ó 3 días antes de la fecha señalada para viajar a Somiedo agrupan a todo su ganado, hasta entonces disperso por prados de Escamplero y Quexu, en El Protero y les colocan unos cencerros nuevos que suenen mas, hay animales que solo permiten que sea ella las que les ponga su nuevo collar. Un poco mas complicado, y no porque la tarea resulte difícil en sí sino por la tristeza que da, es separan a las vacas de sus crías, "si se hace cuando tienen poco tiempo las madres no lo sienten tanto". No se aventuran a llevar a los xatinos al monte porque allí acecha el lobo, ya han sufrido algún daño y aunque los cubre la Administración más vale no tentar a la suerte. Llegado el día, en torno a las 7.30 h un camión espera a la entrada del Protero, las vacas no muestran ningún recelo para subir, mas bien al contrario, parece que ya tienen ganas de pasar sus vacaciones en los pastos de Somiedo. El viaje hasta Pola no es largo ni penoso como antaño, allí las bajan del camión, quedan unos 9 km para llegar al monte esta vez a pie. Lucía va delante de ellas, son las propias vacas las que marcan el ritmo de la subida, un ritmo fuerte, el último tramo no es accesible ni siquiera para un todo terreno. Si todo marcha conforme a lo previsto es probable que en breve haga un segundo viaje con mas ganado.

Otra ventaja de la trashumancia actual es que las familias ya no están obligadas a tener dos residencias, en este caso no necesitan pasar el verano en Perlunes, los animales se quedan solos, sus dueños viajan días alternos para constatar que todo está bien allá arriba.

La otra novedad, propia de los tiempos que vivimos, es comprobar como nos hacen partícipes de su alzada a través de videos y fotos en su perfil del facebook. Es, sin duda, la nueva forma de hacer trashumancia en el siglo XXI.

Los peligros de las praderas o del Monte Cerreo siguen siendo principalmente los animales salvajes, rara vez se produce un despeñamiento. Como ya hemos dicho el lobo merodea por la zona y cada vez baja mas acercándose a la población y atacando sobre todo a los terneros. Lucía lo ha visto alguna vez, dice que por allí va de paso, le llama la atención que no parece tener el aspecto del típico lobo ibérico, afortunadamente no los ha tenido tan cerca como para cerciorarse de ello.  También se ha topado con el oso, pero nada le hace correr tanto como las serpientes, recuerda casi como anécdota una ocasión en la que sujetando un burro del ramal se topó con el reptil, corrió tanto que los que la vieron aseguran que casi llevaba al pobre burro en volandas. De menos tamaño pero no por eso menos peligrosas, las garrapatas que ya le han causado algún quebradero de cabeza.

Por otro lado los pastos y montes están cada vez mas "salvajes", limpiarlos es una necesidad porque además trae consecuencias negativas para las vacas por ejemplo infecciones, quizá permitir alguna quema controlada puede ser la solución aunque no se atreve a afirmarlo. El que la zona sea parque natural tiene alguna que otra desventaja para los ganaderos, algo similar a lo que sucede en Picos de Europa asegura.

Sobre el tema del lobo o la limpieza del monte cree que es la Administración del Principado la que pone las trabas, "nos tiene atados de pies y manos, el Ayuntamiento de Somiedo nos trata muy bien, está a favor de los ganaderos, pero tiene poco margen de actuación".

También hay riesgos para los humanos, hace un par de años el padre de Lucía fue embestido por un toro, le salvó la vida el mastín León, que le atacó en las patas y el hocico. En los pastos no hay cobertura de móvil, el hombre logró bajar hasta el pueblo y allí tuvo que ser atendido por el helicóptero del 112.

En el monte es la propia Lucía quien se encarga de los primeros auxilios veterinarios aunque por suerte enferman poco, combatir el "erizo" en las patas o "la mamitis" casi siempre por contagio a través de una mosca. Los mayores de Perlunes le hablan de remedios caseros,  una ubre inflamada se combate con miel, y la cirigueña es mano de santo para las heridas.  Junto con esos cuidados es muy importante la atención personalizada y una buena ración de mimos, sí han leído bien, mucho cariño. Conoce a cada uno de sus animales y estos atienden por su nombre, un buen cepillado, tacos de pienso, pan y unas caricias. El toro, un semental de 900 kg, la escucha cuando ella le habla, la Rebe la sigue a todas partes y permite que ella se tumbe sobre su lomo, y si el lector piensa que esto es un tanto fantasioso le basta con entrar en las redes sociales y comprobarlo, fotos como las que ilustran estas páginas son el testimonio claro de lo que estamos contando. Y es que en palabras de la joven ganadera "las vacas son mi mayor pasión, mi mayor afición". Su amor por los animales es tal que de alguna forma se siente culpable cuando tiene que venderlos, es sin duda su medio de vida pero le cuesta enormemente, de hecho no come carne de ternera.

En nuestra charla relata la trashumancia y su relación con el ganado de manera casi idílica, por eso me atrevo a preguntarle cual es la parte negativa, las desventajas de esta profesión.

El invierno con el frío y la lluvia es duro, hay que estar mas pendiente, es peor el invierno que el puerto. Desde el punto de vista económico tampoco es un negocio muy rentable, todos  sabemos cual es la situación actual de la ganadería y del campo en Asturias. Son muchos los gastos, transporte, veterinario, la comida (forrajes, piensos), los seguros obligatorios tanto el  de responsabilidad civil como el que cubre la incineración en caso de fallecimiento y luego el optativo para cubrir enfermedades, etc.

El saneamiento es muy importante, los trashumantes lo hacemos en enero, pero hay ocasiones en los que un falso positivo trae graves consecuencias, pueden paralizarte la explotación y quitarte la "carta" no puedes comprar ni vender, la única opción es el matadero.

La ganadería Alvarez y Velasco tras su estancia en la braña de verano regresará a Quexu hacia finales de octubre o primeros de noviembre, hay ocasiones en las que el propio ganado prevé el mal tiempo y se agrupa en las praderas casi como requiriendo retomar la alzada de regreso.