Amador Menéndez Velázquez, un reguerano que atrapa el arcoiris

El científico y divulgador de San Pedro de Nora recibirá el título honorifico de Hijo Predilecto de Las Regueras

Publicado el 01/06/2017 El tapin Amador Menéndez Velázquez, un reguerano que atrapa el arcoiris

Es habitual leer en la prensa escrita que el Doctor en Química, científico y divulgador Amador Menéndez Velázquez ha ganado tal o cual premio, ha impartido conferencias aquí y allá  ante un público que llena la sala y le escucha sin pestañear o ha alcanzado avances muy significativos en el mundo de la investigación científica. Todos los artículos empiezan diciendo "Amador M. V (Oviedo 1969)..."  

En nuestro caso el comienzo será distinto, lean:

Amador Menéndez Velázquez (San Pedro de Nora - Las Regueras )...

De esta forma queremos dejar constancia de sus orígenes, algo que cada vez va quedando más claro  tras su nombramiento como  reguerano del año 2013 y la inminente concesión del título honorífico de Hijo Predilecto de Las Regueras.

Nuestro protagonista se licenció en Químicas por la Universidad de Oviedo. Siempre disfrutó estudiando y tenía muy claro que su opción eran las ciencias. La duda surgió después de hacer la selectividad, ¿me decanto por Químicas, Físicas o Exactas? ya saben que decidió.

Tras su paso por la Universidad aprobó con premura oposiciones a secundaria y se convirtió en profesor, tarea que desempeñó en Gijón, Oviedo y Cangas del Narcea. Simultaneaba la docencia con la preparación de su tesis doctoral aprovechando los ratos libres, fines de semana y vacaciones.

A raíz de la tesis publicó varios artículos en revistas científicas, algunos de los cuales tuvieron bastante impacto y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) le propuso la incorporación. Le costó decidirse porque le gustaba la enseñanza aunque asegura que nunca ha llegado a abandonar  la docencia, solo hizo un cambio: "antes me ganaba la vida como profesor e investigaba cuando tenía tiempo, ahora vivo de ser investigador y en cuanto puedo me dedico a dar conferencias, escribir … a divulgar y enseñar".

¿Un científico tiene que ser un divulgador, trasmitir lo que sabe?

Los científicos tenemos tendencia a vivir encerrados en los laboratorios. Yo creo que es necesario que nos acerquemos a la sociedad a explicar lo que hacemos, puesto que la ciencia y la tecnología remodelan nuestra forma de vida. Siento que es además un deber moral, la investigación se financia con fondos públicos, si divulgamos nuestro trabajo devolvemos a la sociedad parte de lo que nos han dado. En EE.UU por ejemplo los científicos salen más a contar lo que investigan, en eso como en otras cosas, nos llevan ventaja.

Su labor como divulgador es extraordinaria, artículos y libros que le han reportado importantes premios, charlas y conferencias que son siempre un gran éxito ¿cómo se consigue?

En mi caso mi pasado de profesor durante 12 años me ayudó mucho, creo que eso me hace ser más asequible a todos los públicos y lograr que se entusiasmen con la ciencia.

¿Qué pregunta le hacen siempre tras sus exposiciones?

Mis charlas de divulgación las imparto desde colegios e institutos, museos y otros foros culturales, hasta en los foros más especializados. Los jóvenes de secundaria suelen plantear cuestiones muy interesantes y luego están los niños, más espontáneos, que siempre me preguntan ¿qué hay que hacer para ser científico? Y yo les contesto: estudiar y estudiar. 

Trabajó nada más y nada menos que en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y un día decide regresar a España para incorporarse al Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias (ITMA),  parece difícil de entender...

Una vez más reconozco que en EE.UU nos llevan ventaja en la investigación científica, pero este mundo global, interconectado, ayuda. Gracias a las nuevas tecnologías estoy en contacto directo con el MIT y colaboro con ellos, también con la Universidad de California, y puedo hacerlo desde mi tierra. Asturias no puede competir cierto, pero sí colaborar.

La estancia en el MIT, el mejor laboratorio del mundo, fue muy positiva y necesaria, me abrió las puertas permitiéndome investigar en tecnologías emergentes, generar credibilidad, establecer los lazos de amistad y de confianza necesarios para ahora llevar a cabo esa colaboración.

La familia y la tierra "tiraban", eso es siempre una fuerte motivación para volver. Mi familia, que siempre me ha apoyado y a la que les debo todo,  emocionalmente me quería aquí pero nunca me pidió que regresara. Durante el tiempo que viví en los EE.UU procuraba venir de visita 3 ó 4 veces al año, cuando la vuelta fue definitiva mis padres me dijeron: te echábamos muchísimo de menos, pero nunca te lo quisimos decir. Como siempre, fueron muy generosos conmigo. Sabían que era una muy buena oportunidad profesional para mí y no quisieron influir en mis decisiones.

¿Qué es lo que más le sorprendió de su estancia en el MIT?

La mentalidad americana es mas soñadora y amante del riesgo, aquí somos más conservadores.  EE.UU y especialmente el MIT apuesta por proyectos de alto riesgo, pueden fracasar pero también cambiar el mundo, además allí hay mucha colaboración entre los centros de investigación y las empresas, lo que se traduce en más productos que llevar a la sociedad. En cambio en nuestro país cuesta especialmente convencer aún con los proyectos de más alto riesgo.  

 

SU TRABAJO EN LA ACTUALIDAD: LA LUZ

Gracias a Amador a muchos empezó a resultarnos familiar eso de la Nanotecnología, ¿para qué sirve?

Tradicionalmente disponíamos de los materiales que nos bridaba la naturaleza. En la actualidad, gracias a la nanotecnología somos capaces de fabricar materiales a la carta, con propiedades controladas y para fines específicos, materiales que quizá no existiesen en la naturaleza.

¿En que está trabajando ahora?

Estamos investigando en la Nanofotónica, materiales y dispositivos para la captura y la manipulación de la luz.

Una de las aplicaciones en las que trabajamos es en la energía solar, diseñando unas pinturas que al depositarlas sobre una ventana convencional la convierten en una pequeña central fotoeléctrica, capaz de atrapar la luz del sol para posteriormente convertirla en electricidad. Tratamos de diseñar pinturas que capturen todos los colores del arco iris, así se aumenta la eficiencia.

También investigamos materiales que al depositarlos sobre las paredes de un fotobiorreactor aceleren el crecimiento de las algas que están en su interior. El fotobiorreactor es un tubo cilíndrico de vidrio o plástico transparente, en su interior hay una disolución de algas y agua. Lo pintamos alrededor con esas pinturas en las que trabajamos con el fin de que intensifiquen la luz solar y acelere el crecimiento de las algas.

La naturaleza es una gran fuente de investigación científica, las plantas por ejemplo son muy eficientes en la captura de energía solar por la fotosíntesis. Si lográsemos imitar a la naturaleza en muchas de sus funciones desarrollaremos tecnologías muy eficaces.

¿La nanofotónica tiene más aplicaciones que le interesen?

Entre otros, tiene aplicación en dos campos muy importantes actualmente,  el cambio climático y la salud.

195 países firmaron en París, en diciembre de 2015, un acuerdo sobre cambio climático con el objetivo de reducir las emisiones nocivas y frenar el calentamiento global.  Para ello se necesita intensificar el uso de energías limpias y respetuosas con el medio ambiente, como es el caso de la energía solar. Un gran reto sin duda para muchos países. 

El otro gran reto es el estudio del cerebro y la cura de enfermedades asociadas. En poco más de un siglo se ha triplicado la esperanza de vida y aparecen nuevas dolencias como es el caso del Alzheimer.

En colaboración con Arturo Álvarez-Buylla, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica 2011 por el descubrimiento de la regeneración de neuronas en cerebros adultos, trabajamos en una tecnología conocida como optogenética. Consiste en la activación / desactivación de neuronas mediante luz. El primer objetivo es tratar de entender al cerebro, conocer las funciones de los diferentes tipos de neuronas y saber cuáles fallan en enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. Entendido el cerebro, el segundo gran objetivo es repararlo si algo falla.

Nuestra contribución se basa  en el diseño de una fibra óptica especial que se implanta en el cerebro y actúa como un "canalón" por el que circula la luz y la adapta para que las neuronas modificadas genéticamente sean sensibles a la misma.

Hay también una línea de investigación prioritaria en el ámbito de la salud, la biónica, es decir el desarrollo de prótesis controladas directamente por el cerebro. Ahí tenemos el gran ejemplo de Hugh Herr, el hombre biónico y  último premio Princesa de la Investigación.

Hablando de los Premios Princesa de Asturias, Vd. es miembro del Jurado que otorga el Premio a la investigación científica y técnica. ¿Qué le supone personal y profesionalmente?

Es un honor por supuesto. Llegan muchas candidaturas de diferentes países propuestas a instancias de instituciones de mucho prestigio. Examinar esas candidaturas te permite tener una visión global de la ciencia y la tecnología, también conocer a gente excepcional tanto entre el resto de miembros del jurado como entre los galardonados.

Acaba de ganar el Premio de Ensayo Jovellanos con su  último libro "La Historia del Futuro. La era del Homo Tecnologicus", háblenos de él.

Pensemos en la vida hace 100 años, era totalmente diferente a la actual; dentro de otros 100 años - o incluso menos porque avanzamos muy rápido - se habrán vivido grandes cambios consecuencia del progreso de la ciencia y de la tecnología; por ejemplo en California ya circulan coches sin conductor. Con este libro trato de describir varios escenarios posibles resultado de las nuevas tecnologías.

LA PERSONA. EL REGUERANO

Amador recibirá en breve el título de Hijo predilecto de Las Regueras, así lo acordó la corporación municipal por unanimidad el pasado 30 de marzo. Todos hicieron hincapié no solo en esa extraordinaria trayectoria profesional que acabamos de resumir sino también en sus méritos personales, destacando su bondad, amabilidad y cercanía. Sus investigaciones y sus logros son siempre recogidos por los medios de comunicación que rara vez hacen un esbozo de la  persona, del reguerano.

Le había pedido una entrevista para este diario local y no solo no dudó en acceder sino que puso todas las facilidades posibles. Quedamos  para charlar en un conocido restaurante del concejo, en Biedes, le agradezco enormemente que me haya prestado su valioso tiempo y él dice que se siente a gusto, además el lugar le trae muchos recuerdos "aquí celebré mi primera comunión".

Su infancia trascurrió con el río Nora de testigo, el que da nombre a su pueblo, la localidad reguerana de San Pedro de Nora, la misma que hoy, como otras tantas zonas rurales pierde población, algo que entristece a nuestro protagonista.

"No se puede tener una infancia más feliz que la que se vive en una zona rural en plena naturaleza. Antes había más ambiente, los bares hacían el papel de centro social y se palpaba el calor vecinal, afortunadamente el entorno natural se mantiene con la misma belleza".

Recuerda sus juegos a los alrededores de su casa, la bicicleta, los partidos de fútbol en la misma carretera a escasos metros del puente que marca la frontera con Oviedo. Las porterías eran un par de piedras, uno del grupo se encargaba de avisar si llegaba un coche y la portería desaparecía con la misma rapidez con la que volvía a aparecer.

Gran deportista, a los 15 años se puso en serio con el atletismo llegando a competir, y los entrenamientos le llevaron a correr por todo el concejo, en ocasiones era su padre el que le marcaba el ritmo, pero el progenitor iba en bicicleta.

A orillas del Nora se instaló un Club de Piragüismo donde entrenaban profesionales. Amador quiso probar suerte pero después de caerse varias veces al agua y pillar una tremenda conjuntivitis optó de nuevo por los deportes terrestres.

Hoy vive a caballo entre Oviedo y San Pedro, aquí en un ambiente familiar encuentra la tranquilidad idónea para trabajar y leer (ahora está con Homo Deus, breve historia del mañana) . Quizá sea la naturaleza la que le inspire y Las Regueras sea indirectamente culpable de sus éxitos.

En nuestra charla saca a colación varias veces a sus padres, hermanos, sobrinos... está claro que juegan un papel fundamental en su vida, esa que a veces imaginamos solo está destinada a la ciencia.

Bastan un par de minutos con él para darse cuenta de que es una persona sensible, cercana  que desde el primer momento inspira confianza, sin duda por eso cuenta con tantos grandes amigos.

El título de Hijo Predilecto le llena de emoción y gratitud. "Cuando me informaron al respecto lleve una alegría inmensa, es difícil describirlo con palabras. La tierra donde uno nace y vive tiene algo muy especial, esos vínculos emocionales imborrables. Es un placer, un gran honor. Hago mías las palabras de mi amigo Graciano García: me contó que cuando a él le nombraron Hijo Predilecto de Aller un hombre le paró por la calle y le dijo que había llegado a lo máximo que no es otra cosa que le quieran sus vecinos. Comparto con él opinión y sentimientos, no hay nasa más bonito que sentirte querido en la tierra que te vio nacer. Estaré por ello eternamente agradecido a Las Regueras, a los regueranos,  al Ayuntamiento y a todos los que lo han hecho posible. Ya llevo con mucho orgullo haber sido elegido reguerano del año 2013. A todos gracias."