[X]

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia de usuario y ofrecerle los mejores servicios.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies.


Ángeles Flórez, Maricuela, la última miliciana viva

No perdono ni olvido, pero no cabe la venganza eso no conduce a nada

Publicado el 16/03/2018 El tapin Ángeles Flórez, Maricuela, la última miliciana viva

A sus 99 años Ángeles Flórez, Maricuela, llegó por primera vez al concejo de Las Regueras para presentar el libro de sus memorias.

Ella que vivió la segunda republica, que perdió a un hermano en la represión por la Revolución de Octubre de 1934, fue miliciana voluntaria en la guerra civil, sometida a un consejo de guerra que la llevo a la prisión de Saturrarán y exiliada en Francia mas de 50 años, comenzó su intervención asegurando "Soy muy sensible no por lo que yo haya vivido sino por todo lo que vi a mi alrededor, no puedo  borrar de mis pensamientos aquellas madres que con sus hijos delante de mis propios ojos caminaban a su fusilamiento, pese a todo no dejo de repetir que tuve mucha suerte".

Su vitalidad y su buena memoria sorprendió al público asistente, una vida longeva y en tan buenas condiciones físicas se debe, así lo confesó ante la pregunta de un médico, a que come poco -su plato preferido son las patatas-, no bebe y duerme no mas de 8 horas diarias. Bromeó con su actividad en las redes sociales aunque asegura que utilizó el primer ordenador hace dos años.

Maricuela, apodo que debe a una obra de teatro, recordó cuando estaba en el frente y llevaba la comida a las propias trincheras "las balas volaban, no sabías de donde venían, tenías que ir muy agachada casi arrastrarte por la tierra; en una ocasión me sustituyó una joven de Valdesoto, supongo que no se agachó lo suficiente y murió"

De su estancia en la cárcel resaltó la humillación a la que las sometían, "cuando íbamos al comedor no nos dejaban mirar alrededor y debíamos llevar los brazos cruzados sobre el pecho, si alguien nos escribía cartas nos las entregaban abiertas, pero lo peor, lo que me marcó de aquella época fue la pena de muerte".

Perdió a su primer novio cuando este abandonó el barco, en el que pretendía marchar antes de la ocupación definitiva de Asturias por las tropas de Franco, con la única intención de salvarla. "Cuando me enteré mucho tiempo después me puse mala".

Al poco de caer Asturias fue detenida, era noviembre de 1937 y ella tenía 19 años, y sometida a un Consejo de Guerra "por ser rebelde, si los rebeldes eran ellos".

Después de pasar por la cárcel, todavía tuvo que enfrentarse al exilio: Vino a buscarme la guardia civil, yo le había dicho a mi suegra que me dolía la cabeza y esta me aconsejó tomar una aspirina y acostarme un rato, cuando subía hacia la habitación picaron a la puerta, abrió mi cuñada y les convenció de que no estaba en casa, que ya me había ido con mi hija... a mi hija la tenía ella en brazos. Una aspirina me salvó, reitero que tuve mucha suerte".

Ángeles quiere contar la historia para que los jóvenes la conozcan y hagan lo posible para que no se repita "los jóvenes tienen que hacer una España demócrata y humana, hay que luchar, ir a las manifestaciones y votar, demostrar con el voto que no estamos de acuerdo, los jóvenes me dan la esperanza".

Alguien le preguntó si aún cabía el perdón " Perdonar no, no perdono, ni olvido pero no  quiero venganzas ni odios, cuando mataron a mi hermano mi madre me advirtió que la venganza no conduce a nada".